Oro negro o crudo engaño

Martes, 27 Noviembre   

Desde la aparición del primer pozo petrolero, la gente ha tratado de hacerse rica a través de distintas alternativas de invertir en petróleo y gas. Pero, antes de conectar un oleoducto —o gasoducto— a su billetera, tenga en cuenta que muchas inversiones en ese rubro no están en esos niveles de rendimiento.

Algunos emprendimientos se originan en las denominadas “salas de presión” (literalmente, “salas de calderas”), que consisten en nada más que un espacio de oficinas casi vacías y una docena de escritorios y teléfonos. Los telemarketers de estas salas de presión son entrenados para utilizar técnicas de venta agresiva basadas en la presión y seguir una cuidadosamente redactada estrategia de ventas para generar grandes ganancias . . . para ellos, no para usted.

Estos estafadores recurren, a menudo, a argumentos relacionados con los elevados precios del combustible y la inestabilidad en Medio Oriente para presionar a la gente para que invierta en su falso producto. Finalmente, los pozos se secan o ni siquiera existen. Los inversionistas se quedan con nada.